Cada vez que un operador mete una alicata para sacar una pleca de corte o doblez, está arrancando fibras de madera. No se ve de inmediato — pero después de 10, 20, 50 cambios de pleca, la ranura ya no sostiene.
La pleca se mueve. El corte se desplaza. El suaje que te costó miles de pesos ya no produce con la precisión que necesitas.
No es el proveedor del suaje. No es la pleca. Es la forma en que se está extrayendo.